Los redentoristas compartimos las decisiones, los trabajos y sufrimientos, los triunfos y los fracasos. Buscamos siempre expresarnos con actitudes concretas nuestra amistad. Y en el amor recíproco construimos un hogar donde se respeta y se promueve la dignidad de cada uno.
 
 

 

Los misioneros redentoristas acrecentamos nuestra comunión con Dios orando de manera comunitaria. Orar juntos alimenta nuestra vida espiritual con mayor abundancia, estimula el encuentro personal con el Redentor, expresa la intención de perseverar en un mismo espíritu, y fomenta nuestro ardor por acompañar a los más abandonados.

 

 
     
 

 

Los redentoristas intensificamos nuestra labor misionera a través de un plan concreto de vida comunitaria. Según las propias actitudes y capacidades, nos esforzamos en llevar adelante su realización, programando y evaluando adecuadamente. Así, elevamos la calidad en el servicio a los más abandonados, misionamos de manera efectiva, y les participamos de manera clara la alegría del evangelio que vivimos.

 


 

 
 

Congregación del Santísimo Redentor, Provincia de México . 2009.